Empresa estafó a consejos comunales warao

Francisco Pérez
Por Francisco Pérez febrero 15, 2017 12:13
Empresa que estafó a waraos

Empresa que estafó a waraos

Luis Fernando Mendoza Navarro seria el nombre del presunto estafador, que durante los dos últimos años regentó una empresa de venta de maquinarias y productos eléctricos, con sede en el edificio San Rafael en calle Dalla Costa.

La empresa se presenta en internet de la forma siguiente: “Amazonia Global Trading, C.A. es una empresa de comercialización de equipos industriales, para las áreas de petróleo, minería y otras empresas”, estando inhabilitada por el RNC para realizar contrataciones.

Con el supuesto aval de su experiencia al frente de diversos departamentos de la industria petrolera, bajo la apariencia impecable de una compañía importadora y exportadora que tendría sedes alternas en Miami, USA, y en otras tres naciones del continente, este ingeniero industrial estafó cantidades millonarias a varios consejos comunales pertenecientes a comunidades indígenas warao, bajo el argumento de que les traería plantas eléctricas a precios inmejorables.

Residiendo los últimos meses en un conocido hotel ubicado en Santa Cruz, dio el último golpe a tres comerciantes andinos a los que solicitó 3.000.000 millones en bolsas de regalo, que luego negoció al detal en varios comercios de la localidad, para saldar deudas que le permitieran continuar manteniendo la apariencia de persona responsable y respetable.

Cuando fueron a cobrarle las bolsas amenazó con clavarse un cuchillo en el pecho para luego indicarles que les pagaría al día siguiente, hasta esa vez se le vio. En las oficinas de la empresa, en la primera planta de la edificación antes mencionada, no quedó prácticamente nada de valor.

La sede, claramente diferenciable de las oficinas contiguas por las estrictas medidas de seguridad, que incluían una puerta de hierro sin posibilidad de ver al interior con una cámara monitoreando el entorno, e incluso cámaras en la pequeña terraza de su oficina cuya ventana daba la calle, era impenetrable. Las trabajadoras, casi siempre mujeres, tenían estrictamente prohibido abrir la puerta a menos que él diera la orden.

Dejó su pareja sentimental en Tucupita recién dada a luz, sin informarle sobre su paradero ni establecer comunicación alguna con ella, y no se presentó a la comparecencia judicial establecida para instarlo a cancelar la deuda contraída con los CC.

Una somera indagación permitió conocer que anteriormente había cometido una estafa en Anzoátegui cercana a los 90.000.000 millones de bolívares, al alquilar maquinaria pesada para la ejecución de una obra en un campo petrolero y cancelar con cheques sin fondo, y cursa sobre él la orden de manutención de sus hijos emanada de un tribunal sucrense.

Desapareció como llegó, en forma sigilosa, sin dar oportunidad al GAES de que lo apresara. Se le busca en todo el país.

Francisco Pérez
Por Francisco Pérez febrero 15, 2017 12:13