Todo sea por la arepa

Rogelio Suárez
Por Rogelio Suárez marzo 19, 2017 14:48
Archivo digital

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Era lunes de carnaval, mi día libre pero no podía pelar ese boche. La jefa nos informó por WhatsApp que teníamos chance de ir a un supermercado, con el que previamente habían canalizado gestiones para que nos vendieran productos “regulados”. Con la pereza acuesta y la expectativa de conseguirme una larga cola, bullicio y caos me dispuse a ir. “Todo sea por la arepa” …lo dijo en voz alta para que mi consciente y sub consciente les quedara claro mi esfuerzo. Cuando llegue al super no lo podía creer. Cero colas. Cero desorden. Cero anarquía. Hasta el vigilante me dio los buenos días cuando ingresé al local como “Pedro por su casa”.

Cuando llegué lo primero que hice fue inspeccionar el local en busca de los “regulados” pero mi compañera Erlinda, la administradora me dio las instrucciones precisas. “Rogelio tenéis que escoger diez productos, te facturan y después te dan los regulados”. Como muchacho ‘bienportao’ asentí con mi cabeza y cual competencia televisiva me dispuse a chequear producto por producto y su respectivo precio.

Arranqué por el área de las verduras y comencé a empacar. Dos tomates, tres papas, un pepino, dos cebollas…iba más animado que paila e’ gallito. Una vez más mi compañera, Erlinda se me acercó y me susurró al oído. “Te podéis llevar todas las verduras que queráis, pero en la caja te la computan como un solo producto”. Como era de esperarse mi sonrisa se desdibujó y la cuenta matemática que llevaba en mi cabeza se desvaneció. Prácticamente comencé de nuevo.

Al salir de esa área me topé con una pasta de tamarindo en 800 Bs. la tomé. Luego una esponja para lavar corotos en 912,22 Bs. Después una compota en mil y pico, al igual que una lata de sardina en 1.191 Bs. Me faltaban seis productos. Di más vueltas que un perro cuando se va a echar, pero tuve que dar el salto hacia los productos superiores a los dos mil bolívares. Una salsa de tomate en 2.081 Bs. Una leche descremada 2.950 Bs. Una bolsa de papelón en 2.253 Bs y dos simples prestobarbas, cada una en más de mil bolívares.

Mientras recorría los pasillos del supermercado en busca de estirar la cesta ticket, recordé aquella alocución de fin de año del Presidente Nicolás Maduro cuando ordenó prohibir la venta condicionada de productos de la cesta básica para acabar con los especuladores y los bachaqueros.

Volví a pasar por el penúltimo pasillo, donde un vigilante ya me miraba con cara de sospechoso porque debió ser la sexta vez que me lo topaba de frente.

Cuando completé mis 10 respectivos productos no regulados fui hasta una de las cajas. Allí el cajero me buscó en una lista en la que afortunadamente aparecí. Chequeó cada uno de los productos. Pagué. Me dio mi factura y me indicó que caminara hasta el último pasillo y cruzara a la izquierda y allí entregara la factura.

Llegué hasta una escalera. Estaba oscuro. Delante de mí habían tres personas full de bolsas. Un solo trabajador bajaba, subía y volvía a bajar con los productos “regulados”.  Por fin tocó mi turno. Me dieron mis bolsas y a duras penas pude observar una harina pan y un “jeransholders” de los grandes.

Al llegar a casa abrí las bolsas como cuando era niño, aquellos 24 de diciembre. No me podía contener de la emoción y a pesar que las siete bolsas me las facturaron en 151, 26 bolívares, rompí varias de ellas cual regalo navideño.

Dos hermosos paquetes de harina pan. Dos hermosos kilos de arroz. Un hermoso paquete de harina de trigo. Dos hermosos kilos de espagueti. Dos olorosas bolsas de Ace. Ahí también venía el shampú grande, un paquete de toallas sanitarias, un litro de leche descremada y un suavizante.

Al final dentro de las bolsas “misteriosas” me metieron cuatro productos que no son considerados básicos es decir que no fueron 10 sino 14 los productos “no deseados”.

Toda mi vida he sido terrible para las matemáticas, pero con los años, el cada vez más disminuido salario me ha convertido en un Einstein superdotado. No quise romper la emoción del momento con una calculadora y por el contrario preferí buscar en internet la última alocución del año pasado del Presidente Maduro, sobre la prohibición de la venta condicionada.

Ahí lo entendí todo. Eso fue en el Campo Carabobo el miércoles 28 de diciembre…día de los Santos  Inocentes.

Rogelio Suárez
Por Rogelio Suárez marzo 19, 2017 14:48