Poco espacio, recursos limitados, enfermedades, y vicios prenden alarmas en Brasil por éxodo de aborígenes venezolanos

Eudo Torres @eudotorres
Por Eudo Torres @eudotorres marzo 2, 2018 13:18
Foto: archivo.

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“La totalidad del área donde están es de 100 metros cuadrados, y el galpón es de 50X30”, relata el sacerdote Zacarias Kariuki al hablar sobre los indígenas que migraron hacia Brasil.

El sacerdote viajó desde Delta Amacuro, y se hizo acompañar por el Vicario Apostólico de Amazonas, el Mons. Felipe González, con pasado ligado a los waraos durante más de treinta años.

“El espacio que queda fuera del galpón lo usan para cocinar, lavar o secar las ropas, pero ya hay mucha gente”, explicó Zacarías a Radio Fe y Alegría Noticias.

Así inició una breve conversación con el redactor, para conocer aspectos puntuales sobre la forma de vida que llevan los aborígenes, las ayudas que reciben, las preocupaciones de las ONG´s internacionales que asisten a los waraos, y la afecciones que arrastran muchos de los que migraron.

Kariuki viajó a Santa Elena de Uairen en el estado Bolívar, a 25 minutos de la ciudad fronteriza de Pacaraima-Brasil, y pudo ingresar al refugio ubicado del lado del país amazónico.

El Sida, la tuberculosis, la flojera, el conformismo, es el rosario de preocupaciones que ya han alertado las organizaciones internacionales, y si no hay solución en Venezuela, la población crecerá indudablemente, y los recursos se agotarán, este último es el temor actual de las organizaciones.

Sobre el Sida y la tuberculosis que han sido exportados, la atención es buena, y los pacientes son tratados en Boa Vista, y los casos menores en Pacaraima, como la ha indicado el sacerdote.

El estado brasileño de Manao ha sido advertido sobre los ingresos de infectados con el VIH-Sida, y es un asunto que preocupa a las autoridades.

Pero la tendencia al alza diaria de migrantes sigue sin pausa de forma diaria, y ya asusta a las organizaciones, hay poco espacio, recurso limitado, y a los aborígenes se le atiende sin ningún tipo de exigencia a cambio.

Esta forma de manutención despierta otra preocupación, la mayoría de los  jóvenes no trabajan y pasan todos los días acostados, esperando dos bolsas de comida que llega cada 15 días.

Sobre la población joven pesan serios señalamientos de un crecimiento poco palpable, pero evidente de la delincuencia.

El auge del consumo de droga, la prostitución, y el riesgo que implica estas prácticas que puede generar crisis de salud en un población que ya supera de las 700 personas según el censo realizado a mediados de febrero de 2018, es otra de las preocupaciones de los voluntarios internacionales.

Lo más grave, es que – ya existen organizaciones criminales que están reclutando a los venezolanos para usarlos como “mula” -, expresión que refiere el uso de personas para el microtráfico de sustancias prohibidas.

Según el sacerdote Zakarias Kariki, el éxodo no es exclusivo de los aborígenes waraos del delta del Orinoco, sino de otros pueblos indígenas, y de la población venezolana en general.

Eudo Torres @eudotorres
Por Eudo Torres @eudotorres marzo 2, 2018 13:18