¡Bravo, Juan Pablo! Por @pesclarin

Radio Fe y Alegría Noticias
Por Radio Fe y Alegría Noticias octubre 3, 2018 13:53

El pasado sábado, 29 de septiembre, Juan Pablo Guanipa, diputado de la legítima Asamblea Nacional, y Gobernador electo del Zulia según la voluntad mayoritaria del pueblo zuliano, fue detenido por sujetos armados vestidos de civil que resultaron ser policías municipales de San Francisco. Guanipa y un grupo de compañeros de partido venían de conversar con los comerciantes y público en el Sector Los Cactus de la parroquia Domitila Flores.

En la esquina de la Avenida 10 con la 18 de Sierra Maestra, fue interceptado y golpeado el vehículo en que viajaban, y cuando salieron fueron agredidos verbal y físicamente, les destrozaron la ropa y les retuvieron los celulares y la cámara. Mientras los sometían, les gritaban expresiones como “¿Ustedes creían que podrían hacer política en San Francisco sin consecuencias?” “Esto es para que no vuelvan a este municipio”.

Los llevaron a la sede policial y si bien fueron liberados al poco rato, no podemos permitir y mucho menos acostumbrarnos a que hechos como este sean considerados normales y queden impunes, pues evidencian una conducta autoritaria y claramente anticonstitucional y antidemocrática. No olvidemos que la genuina democracia es un poema de la diversidad, que no sólo tolera sino que celebra las diferencias. Precisamente porque todos somos iguales, todos tenemos derecho a pensar y actuar según nuestra conciencia (cosa que algunos parecen haber perdido), dentro de las normas constitucionales y los derechos humanos.

Más allá de que violaron el artículo 200 de la Constitución que garantiza la inmunidad parlamentaria del diputado Guanipa, fueron también violentados otros derechos fundamentales como el de libertad de expresión, de desplazamiento y de que nadie puede ser detenido sin una orden judicial. Pero lo que verdaderamente resulta intolerable es que el amedrentamiento, los golpes y la violencia se conviertan en el modo normal de hacer política.

La violencia es la más triste e inhumana ausencia de pensamiento. Valiente no es el que amenaza, agrede o golpea, sino el que es capaz de dominar sus propias tendencias agresivas y las convierte en canal de encuentro y construcción de vida. Sustituir amenazas por argumentos es hacer que triunfe la sinrazón y la barbarie. Como dijo Unamuno cuando fue detenido por las hordas fascistas del franquismo “Venceréis pero no convenceréis”. Si la política se degrada a conductas de guapos y apoyados que gritan sus razones con las bocas de sus armas, estaremos cavando una tumba a la convivencia y los derechos humanos fundamentales.

Se podrá estar de acuerdo o no con la decisión de Juan Pablo Guanipa de no querer juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente, por considerarla ilegal e ilegítima, lo que permitió que llegaran al poder en el Zulia personas que nunca lo hubieran logrado si realmente funcionara la democracia; pero con esta actitud, ciertamente discutible, Guanipa demostró coherencia, humildad y un gran desprendimiento.

Después de su liberación, Juan Pablo Guanipa se apresuró a afirmar que estos hechos, en lugar de amedrentarle, fortalecen su decisión de seguir trabajando con decisión y entrega por rescatar a Venezuela mediante métodos no violentos. No me cabe la menor duda de que lo seguirá haciendo. Si algo le sobra a Guanipa es coraje, amor a esta tierra y una ética a toda prueba, ética que no parece abundar mucho en la mayoría de los políticos.

Antonio Pérez Esclarín

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Por Radio Fe y Alegría Noticias octubre 3, 2018 13:53