El deseo de Josefina

Braulio Polanco
Por Braulio Polanco marzo 19, 2019 12:06

Foto: Archivo.

En medio del caos que se vive en Maracaibo por estos días, tras el apagón nacional que arrancó el pasado jueves y que provocó decenas de saqueos que afectaron a más de 500 locales comerciales en todo el Zulia cuyas pérdidas se calculan en más de 50 millones de dólares, Josefina podría considerarse una afortunada.

Esta maestra de 56 años vive en un sector donde la luz llegó el pasado martes 12 de marzo a la medianoche y no se volvió a ir, a diferencia de zonas que siguen sin electricidad o con cortes eléctricos de más de 6 horas por día. Además, ha podido conseguir locales cercanos con comida y punto de venta; tiene internet y también cable, por lo que puede disfrutar de su programa de televisión favorito todas las tardes: La Ley y El Orden: Unidad de Víctimas Especiales.

Sin embargo, hay un gran pesar en su alma: su hijo mayor, José, no tiene luz estable y depende de ella para trabajar y alimentar a su familia, incluyendo a Virginia, la nieta de Josefina. Él es músico y tiene clientes por internet, a quienes le produce canciones desde un estudio de grabación que instaló en su casa.

“Hoy fui hasta allá y se me partió el corazón. Mi Virgi me dijo: ‘abuela, tienes luz y yo no’. Casi me pongo a llorar”, me cuenta.

Virginia sólo tiene dos años y dos meses, pero habla fluido y parece tener claras las consecuencias de que no haya luz: no puede tener frío en su cuarto, su papá no le puede poner películas de princesas y cuando llega la noche debe estar siempre cerca de alguien porque hay oscuridad en su casa.

No es la única niña que está sufriendo esta tragedia, ni en Maracaibo ni en Venezuela. De hecho, Cecodap ha publicado una serie de recomendaciones para tratar a los más pequeños en esta situación, como no meterlos en una burbuja, informarles lo que ocurre y generar espacios de juego, pues “es la mejor vía para que puedan manejar su realidad”.

También, aunque Virginia no tenga idea de lo que es un saqueo, se ha dado cuenta de que no le pueden dar lo que ella quiera… como de costumbre. “Ayer le estaba pidiendo pan a su padre y él no hallaba cómo decirle que no. Le tuvo que ofrecer galletas a cambio para que se calmara”.

Desde que iniciaron los saqueos el domingo en la tarde, son pocos los negocios que abren en la capital del estado Zulia: algunos porque temen ser robados, otros porque les saquearon absolutamente todo, sufriendo también destrozos en sus instalaciones. Las calles están desoladas y sucias: lucen como una película apocalíptica.

En 2018, Maracaibo también sufrió una crisis eléctrica durante meses y, sin embargo, José nunca pensó en irse de Venezuela. Ahora, lo está considerando, lo que podría insertar a Josefina en una enorme depresión.

“Ayer me dijo: ‘mami, por primera vez desde que nació Virginia estoy pensando en irme del país’. Dios mío, yo no quiero eso. No lo quiero”, expresa.

Esta familia podría entrar en la triste estadística de las que se separan a la fuerza por la masiva emigración venezolana producto de la crisis generada tras 20 años de gobierno de la autodenominada Revolución Bolivariana. Josefina podría ser una abuela más que se queda sin hijo y nieta; o bien Virginia podría ser una niña más que se queda sin su papá, quien emigraría obligado, con ella o sin ella, sólo para luchar por un mejor futuro para ella.

“Si te soy sincera, yo sería feliz sin tener luz solamente si ellos tienen. Te juro que sería feliz y podría vivir sin luz. Te lo juro”, me dice Josefina, quien está lejos de tener poder para ejecutar ese deseo.

Braulio Polanco
Por Braulio Polanco marzo 19, 2019 12:06