Fronteras

Héctor Ignacio Escandell Marcano
Por Héctor Ignacio Escandell Marcano febrero 24, 2019 18:35

Hace años que en Venezuela todo se debate al borde de la línea, las fronteras son el pan nuestro de cada día. El umbral ideológico determina nuestras relaciones y posibilidades de sobrevivir.

Los maestros deambulan por la frontera de la deserción y, en el último tiempo, cayeron del lado de la miseria; lo mismo pasa con los pacientes crónicos, para ellos sí es verdad que la frontera es simple: vivir o morir. En la política, antes hablábamos de dos mitades cortadas por un hilo de apoyo o rechazo al mesías, hoy la frontera es entre lo inhumano y la vida. La inmensa mayoría de la gente volvió a llamarse ciudadano, recobró la densidad y cruzó la barrera de la simple masa adjetivada “politiqueramente” como pueblo. Eso es evidente e irrefutable. Volvimos a ser.

Lo que ocurrió el 23 en las fronteras geográficas es una demostración más de la barbarie continuada que gobierna a punta de balas y terror. Los encapuchados que dispararon en Ureña y en Santa Elena de Uairen son -en definitiva- los que sostienen a Maduro en Miraflores, no tienen más. Ya no existen las voluntades civiles y pacíficas que los respalden por convicción. No hay más. La pregunta de este domingo enlutado no es quién quemó el camión con medicinas y alimentos. Lo realmente importante es que lo incendiaron y en las llamas se esfumó la posibilidad de salvar vidas. Lo cierto del caso es que, al no permitir el ingreso de la Ayuda Humanitaria se desató la locura y hoy contamos la noticia de más asesinados por un “grupete” de hombres sin alma. También se desmontó la triste hipótesis del camuflaje de armas en las cajas. De las llamas solo salió leche, antibióticos y no balas y fusiles.

Este domingo respiramos hondo, contamos hasta diez y volvemos a empezar, pero ahora con la sangre derramada del pueblo Pemón y la angustia de los padres que -probablemente- verán a sus hijos morir por la escasez de quimioterapias. El mundo lo vio -otra vez- y ahora tienen más argumentos para llamar las cosas por su nombre. ¿Guaidó volverá?, hasta el lunes estará en Bogotá, ¿pedirá ayuda militar?, la frontera de soberanía también podría ser derribada en los difíciles días que están por venir.

Mientras tanto, Maduro volvió a bailar sobre el charco de sangre. El partido rojo volvió a respaldar la muerte. Bien dijeron: “socialismo o muerte” y volvieron a elegir lo segundo porque lo primero ya lo convirtieron en una frontera entre vivir o morir.

Héctor Ignacio Escandell Marcano
Por Héctor Ignacio Escandell Marcano febrero 24, 2019 18:35