La distribución de la riqueza en Revolución

Radio Fe y Alegría Noticias
Por Radio Fe y Alegría Noticias marzo 22, 2019 09:51

La distribución de la riqueza es un tema muy importante para dejarla en manos de los economistas, sociólogos, historiadores y filósofos. Es de interés para -todos, y eso es bueno. La realidad concreta, física de la desigualdad es visible a simple vista y naturalmente inspira juicios políticos fuertes y contradictorios. Algunas personas creen que la desigualdad es siempre creciente y que el mundo es, por definición, siempre cada vez más injusto. Otros creen que la desigualdad está disminuyendo de forma natural, o que la armonía viene dada de forma automática, y que en cualquier caso no debe hacerse nada que pudiera molestar a este feliz equilibrio. Lo cierto es que las políticas económicas instrumentadas por un Estado, contribuyen en la redistribución de la riqueza producida por una Nación, y esto obviamente favorece en la reducción de las desigualdades.

Las revoluciones se asocian a un cambio social fundamental en la estructura de poder o en la organización que lo detenta. Muchas de estas ofertas engañosas se fundamentan en la lucha contra la pobreza y la justa distribución de los ingresos, con la finalidad de acabar con los males del capitalismo. Sin embargo en todas, se presenta el principio de “la acumulación infinita del capital”, señalado por Marx hace mucho tiempo, según el cual esta la tendencia inexorable de acumularse y concentrarse cada vez en menos manos, sin límite natural para el proceso. El caso venezolano no es la excepción, es más que evidente que el país muestra los niveles de pobreza de ingreso, más altos de Suramérica, que padece la recesión económica más espantosa y jamás vista por ningún otro país del continente. Claramente, quien no salga de la cúpula de la Venezuela minoritaria que vive en dólares no conocerá la otra que se muere en bolívares. Esta situación no sólo acompaña nuestro presente, sino que, lo más grave, se mantendrá en el futuro sino no salimos de esta pandilla de gestores del desastre. En conclusión en la Venezuela presente conviven dos realidades diferentes: quienes tienen acceso a todo tipo de servicios y exquisiteces, y quienes somos sometidos a condiciones de exterminio. Las inclemencias de unos son el sacrifico para que otros se beneficien de las comodidades.

La revolución bolivariana derivada en tiranía totalitaria, estableció mecanismos de control y privilegios asociados a una economía estatizada, que género estamentos sociales, con estilos de vida, acceso a bienes y placeres totalmente distintos. No hay cambios económicos posibles si no hay cambios políticos, la tiranía no acepta críticas, con lo cual es imposible que pueda enmendar, y cuando lo hacen, es para empeorar o para producir soluciones cosméticas sin resultados. Las desigualdades entre las “cúpulas” y los “ciudadanos” se justifican por las relaciones de protección falsas, instrumentadas con políticas públicas distributivas selectivas y discriminatorias. De esta situación es poco probable salir sin una mediación política. El control social para mantenerse en el poder, busca una obediencia servil de la sociedad, a través de entregas de migajas y limosnas.

En los últimos días, Maduro y su banda de delincuentes de forma desesperada e insultante, señalan torpemente que las miserias que vivimos los venezolanos actualmente, son los sacrificios que el pueblo tiene que asumir en beneficio de la revolución. Obviamente el fin está muy cerca, e intentan mantener el engaño, apelando a realidades inexistentes. La desigualdad ha aumentado gracias al conjunto de factores regresivos presentes en las políticas públicas, las cuales, junto a la crisis de ingresos de los últimos años, terminó en que seamos el país más desigual de la región. El cáncer del retroceso en la distribución del ingreso, ha sido la consecuencia de las políticas de privilegios y controles implementados desde la presidencia del Galáctico hasta el presente. El empobrecimiento masivo de la población son el resultado de una mezcla entre la destrucción sistemática del aparato productivo (de manera expresa por medio de expropiaciones o confiscaciones de activos productivos en manos del sector privado o, indirectamente, por el cese de las operaciones dadas las condiciones macroeconómicas adversas imperantes), junto con la reducción del ingreso petrolero y su distribución regresiva politizada. La hiperinflación en Venezuela genera desigualdad porque los ciudadanos tienen mecanismos diferenciados para defenderse de ella. Este fenómeno económico también  denominado el “impuesto a la pobreza”, distingue entre los que tienen y los que no tienen, porque estos últimos están expuestos a los precios directamente. Lo que ganan es para comprar alimentos, su única protección es gastar el dinero lo más rápido que pueda.

La Dictadura acabo con los mecanismos de generar riqueza en el país, por lo tanto lo que produce es miseria y en consecuencia es lo único que puede distribuir. Es imperioso la salida urgente de esta banda, que condeno a la Nación a la indigencia colectiva. La elite que saqueo el erario público, se encuentra atrincherada internamente, la persecución financiera internacional les limita el transito financiero por los mercados foráneos. Su voracidad insaciable los llevo a incursionar en todo tipo de delitos, desde la corrupción, el narcotráfico y unos más atrevidos al terrorismo. La acumulación de capital se convirtió en infinita, independientemente de los riesgos asociados de sus aventuras. La salida del poder significa para ellos, perder el manto protector del Estado forajido y condenados a rendir cuentas por sus acciones. Ninguno quiere rendirle cuentas a la sociedad, tristemente tendrán que hacerlo.

Profesor Germán Rodríguez Bustamante /ULA FACES

gguillermorb@yahoo.com / @germanrodri / @germanoveja

Radio Fe y Alegría Noticias
Por Radio Fe y Alegría Noticias marzo 22, 2019 09:51