Trump y la operación que le quita el sueño

Braulio Polanco
Por Braulio Polanco mayo 4, 2019 04:30

Foto: Agencias.

Donald Trump suele levantarse a las 6:00 de la mañana sin necesidad de despertador.

Aunque parece positivo, este es uno de sus malos hábitos reseñados por la prensa desde que llegó a la Casa Blanca –además de comer en exceso comida chatarra–, pues su hora de dormir es después de la media noche… cuando termina de ver televisión; apenas descansa entre 5 y 6 horas diarias.

Pero el 30 de abril de 2019 fue otra cosa lo que terminó con su sueño: su asesor de seguridad, John Bolton, informándole que Juan Guaidó estaba en las inmediaciones de la base área de La Carlota, en Caracas, junto a Leopoldo López y un grupo de militares sublevados, listos para activar la denominada “Operación Libertad”.

Trump sabía de lo que hablaba Bolton, aunque hace un par de años esto era impensable.

De hecho, en febrero de 2017, no tenía ni idea de quién era López y, mucho menos, Guaidó, que para ese entonces tenía un rol secundario como diputado del partido Voluntad Popular.

En una invitación a Lilian Tintori a la casa presidencial, realizada por el senador norteamericano Marco Rubio, el vicepresidente Mike Pence le permitió a la esposa de López conocer al presidente norteamericano. Tras una breve conversación, Trump tomó su iPhone se lo entregó a su gurú de las redes sociales, Dan Scavino, y le pidió que sacara una foto que luego publicaría en su cuenta de Twitter exigiendo la liberación del líder opositor.

Este 30 de abril Bolton le habría explicado el plan que no fallaría, según sus cálculos: el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, reconocerían a Guaidó como presidente encargado y obligarían a Nicolás Maduro a tomar un avión rumbo a La Habana.

Así se lograría el “cese de la usurpación”. Pero no ocurrió.

El propio Bolton realizó una rueda de prensa al caer la tarde para afirmar que le daba “hasta la noche” a Padrino López y Moreno para que “cumplan su palabra”. Agregó que esta era una de las últimas opciones “pacíficas” que podía tomar la Administración de Trump con respecto a la crisis política y social en Venezuela, recordando que “todas las opciones están sobre la mesa”.

El miércoles 1 de mayo, día en el que Guaidó llamó a un paro escalonado como parte de la “Operación Libertad”, Trump afirmó en una entrevista con la cadena Fox Business que su gobierno aún cuenta con un “amplio arsenal” que puede ser usado contra Maduro antes de llegar a la intervención militar, incluyendo la aplicación de un “fuerte” embargo a Cuba.

No obstante, también advirtió que hay medidas que pueden tener mayor impacto: “algunas de éstas, no quiero ni siquiera mencionar, porque son muy duras”.

Por no entender el contexto, puede que aquel mensaje improvisado de Trump sobre López el 15 de febrero de 2017 fuese imprudente e irresponsable para muchos: así no actúa un Jefe de Estado. Pero Trump sí, porque es diferente: siempre quiere tener la última palabra. Y estar en todo, aunque no conozca mayores detalles de los hechos, como quedó evidenciado al pedir con urgencia que aviones cisternas arrojaran agua sobre la Catedral de Notre Dame para apagar el incendio, lo que habría hecho que el edificio se derrumbara por completo.

Esa, sin duda, es parte de su esencia. Y desde el pasado 23 de febrero, cuando Guaidó se juramentó como presidente encargado apoyado en el artículo 233 de la Constitución, parece que quiere tener la última palabra en Venezuela.

Braulio Polanco
Por Braulio Polanco mayo 4, 2019 04:30