¿Cuál es el origen de la ANC? Por @tipsaldia

Héctor Cortez Ruiz
Por Héctor Cortez Ruiz agosto 10, 2017 05:25

No es casualidad sino una completa causalidad, la trágica y cruel realidad que padecemos los venezolanos, por un lado en depender de un régimen gubernamental que todo lo aniquila (Efecto Midas al revés), pero también por otra parte el no contar de manera cierta con un modelo político alternativo (por inexistente o carecer de credibilidad) que neutralice la economía rentista, el “populismo” petrolero, la cultura de la ganancia fácil, y que en definitiva revierta  los graves desequilibrios macroeconómicos y la “pobreza decadente multidimensional” (ética y moral principalmente): que sobre todo en las dos últimas décadas  han reaparecido con mayor fuerza, contundencia y experimentado una terrible “mutación”. Pero lo cierto del caso, es que la “conflictividad irracional” que sigue imperando y que tiende hacia nuestra inminente “autodestrucción”, es el fruto de decisiones políticas incorrectas.

La política puede ser concebida como un proceso canalizado “ideológicamente” hacia la toma de decisiones supuestamente destinadas a la consecución de objetivos a favor de la sociedad. Importante entonces aclarar que en esta toma de decisiones se vislumbran claramente tres escenarios: i) el contexto histórico; ii) la situación actual; iii) las externalidades (efectos o impactos generados).  Con el agravante que los impactos o “costos políticos” (en ocasiones invalorables en su momento) generados por decisiones equivocadas o incorrectas, afectan intereses tanto de orden social como de cualquier otra dimensión, así como a las “posibilidades de avance político del tomador de decisiones”.

En lo particular, el Poder Legislativo es una pieza clave en la construcción de un ordenamiento jurídico, por lo que el 4-12-2005 no sólo significó un acto soberano de votación donde fueron  electos diputados para la Asamblea Nacional, el Parlamento Latinoamericano y el Parlamento Andino. Además  este proceso electoral define un momento histórico determinante en la dinámica de la sociedad venezolana,  que lamentablemente algunos  dirigentes  de los principales partidos políticos,  que cumplían el rol de opositores al gobierno nacional, no “evaluaron” ni “valoraron” a plenitud  los enormes e incuantificables costos en que se incurrían, al tomar una decisión  política equivocada de retirarse de las elecciones (y hacer campaña por la abstención), con la débil argumentación que existían circunstancias adversas que atentaban contra la transparencia y la credibilidad del proceso electoral.

Sin embargo, en el rol que me correspondió ejercer como candidato a diputado de la Asamblea Nacional (nunca renuncié a ese  compromiso) y  con el estatus de independiente (sin maquinaria política y apoyo económico), es mi deber recordar que esas mismas condiciones existían en el periodo previo de postulación e inscripción de los candidatos a la Asamblea Nacional, donde cada uno de los actores y factores políticos estaban  plenamente informados de la anomalía e irregularidades del sistema electoral, que incluso se han institucionalizado a través del tiempo: nunca se le ha dado la atención debida.

Con esta decisión los actores políticos de oposición calculaban que disminuiría la representatividad y legitimidad de los diputados elegidos, no obstante motivado a este retiro masivo de los candidatos, y de invertir recursos en la campaña electoral para que los venezolanos se abstuvieran de asistir al acto de votación, el sector del oficialismo ganó la totalidad de los escaños del parlamento. Con la consecuencia que el Ejecutivo Nacional nunca tuvo efectivamente obstáculos para disponer de todo el poder, para manejar a su antojo y conveniencia la Estructura Legislativa, la cual le ha permitido manipular la plataforma jurídica, social, económica y constitucional  (ANC por ejemplo) a su imagen y semejanza.

Reflexión final: llámese “guerra económica” o “economía de guerra”, la nación entera “le exige absoluto compromiso a los factores políticos”, que asuman decididamente la sagrada responsabilidad de conducir sus destinos por el camino real del orden, “la paz, la armonía y la sustentabilidad”; y por tanto le encuentren soluciones concretas a sus problemas, lo cual favorecerá a disminuir los niveles de incertidumbre, angustia y desasosiego.

Pedro Morales. Docente Universitario. pmoral@unet.edu.ve ; @tipsaldia

Héctor Cortez Ruiz
Por Héctor Cortez Ruiz agosto 10, 2017 05:25