Digna y noble función por @tipsaldia

Theodoraskis Morales Flores @theodoraskis
Por Theodoraskis Morales Flores @theodoraskis diciembre 5, 2017 07:57

El   verdadero saber está referido a todo aquello que no cambia, y se descubre en la propia alma. Este precepto epistemológico sustentaba el conocimiento  generado  en los jardines propiedad del héroe  griego Akademos, lugar ateniense donde concurría Platón con sus discípulos a dilucidar diferentes ideas en el ámbito filosófico (Platón;2.003).

No obstante, esta concepción de academia ajena a la significación práctica o de contacto con el mundo exterior logra  su transformación  en el “Siglo de las Luces” (fines de siglo XVII hasta inicio de la Revolución Francesa), con el movimiento cultural e intelectual conocido con el nombre de la Ilustración, el cual concebía el saber  como todo aquello que estuviera fundado de forma lógica en la razón humana, o en otras palabras, a la facultad o capacidad del  individuo para asimilar un nuevo conocimiento en función de la lógica o coherencia con respecto a  premisa referente. (Ruiz: 1.994)

En la actualidad, la academia está consagrada no exclusivamente a la transmisión de conocimiento, sino como lo expresa Ortiz y Marulanda (1.990): “(..) la construcción de pensamiento, haciendo, pensando, siendo (…) mediante procesos continuos de investigación.” ( p.57).  Tanto así, que la visión compartida del docente universitario  es y debe ser de manera irrenunciable, la consolidación de la excelencia académica, que se encuentra conceptualizada en los postulados normativos del artículo 109 de la Constitución de la Carta Magna: “(..) conocimiento a través de la investigación científica, humanista y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación”. Pero igualmente ratificada esta postura en el artículo 34 de la Ley Orgánica de Educación (LOE):  “(..) el ejercicio de la libertad intelectual, la actividad teórico-práctica y la Investigación científica, humanística y tecnológica, con el fin de crear y desarrollar el conocimiento y los valores culturales.”

Igualmente, basándose en las ideas de Díaz y Requena (2.007) se puede concebir la gestión académica, dentro de un enfoque sistémico y holístico, como un proceso sustentado en la integralidad, que involucra multifactores de tipo administrativo, social, laboral, pedagógico, etc (Tedesco;1.993); que  tiene como objetivo esencial  la atención al docente universitario, de manera que pueda  desempeñar y cumplir adecuadamente sus funciones (reproducción y distribución de conocimiento) y modalidades (investigación, docencia y extensión) académicas esenciales, al involucrar de forma estratégica, oportuna, coherente y pertinente  recursos pedagógicos–tecnológicos pertinentes para el desarrollo de innovaciones curriculares que viabilicen la optimización y evaluación de su  actuación profesoral, que es  definido de acuerdo a Sierra (1.999;p.32) como el: “(..) resultado obtenido de confrontar las metas planeadas, los estándares y el desempeño logrado”.

Así mismo, según Díaz (2006; p.10) el docente “(..) en el desempeño de su labor, tiene unas responsabilidades en triple vía: como ser humano; como profesional de la docencia; y como sujeto en permanente interacción con sus discípulos”. Por lo que de acuerdo a lo manifestado por Díaz, Barrigas y Fernández (2001; p.23) es: “(..) una persona encargada de conducir el proceso educativo (…) y contribuir a la formación integral de ciudadanos. ”Responsabilidades estas que asumen rango constitucional, cuando el Estado venezolano le confiere al personal académico la “tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre” (Ley de Universidades. Gaceta Oficial, 1.970, Art. 1).

Finalmente, el insigne Alfred Marshall en su famosa obra “Principios de Economía” (1.890), enunció: “El capital más valioso de todos es el que se ha invertido en seres humanos”. Por ende, una condición necesaria para el desarrollo de una academia signada por la calidad y excelencia es a través de la conformación de un talento humano de gran capacidad intelectual y humana que pueda estar incentivado y motivado por todas las instituciones del Estado para ejercer la digna y noble función de “Profesor Universitario”.

Theodoraskis Morales Flores @theodoraskis
Por Theodoraskis Morales Flores @theodoraskis diciembre 5, 2017 07:57