Feligresía monaguense aferrada a la sangre en la hostia

Carlenis Avendaño
Por Carlenis Avendaño marzo 22, 2019 13:05

El párroco Enrique Fermín espera porque se realicen otras investigaciones para poder ser declarado el hecho como “una bendición divina”. Foto: Cortesía.

Como una señal de Dios para que los venezolanos “busquen de él y de la oración”, y esperanzados de que, además, esto significa un cambio para la Nación, la feligresía monaguense definió el acontecimiento de la sangre que brotó de la hostia consagrada en la iglesia de San Juan de La Cruz de Maturín.

Es propicio recordar que aunque han pasado dos meses del hallazgo, aún se mantiene intacta.

Se aferran al descubrimiento del padre Enrique Fermín, aquel 29 de enero, mientras oficializaba la misa, para alimentar la esperanza de despertar y encontrarse un país distinto, pero sin dejar de tocar la importancia de la unión espiritual y atender el llamado de Dios que, para ellos, a través de su sangre realiza.

“Es la sangre de Cristo que nos llama a unirnos y a tener esperanza de que esta situación en nuestro país va a cambiar pronto. Dios nos está llamando, nos dice que busquemos de él, de su oración, que nos unamos como hermanos”, expresó Zaida Gómez.

Aunque todos los creyentes encuestados acuerdan que “es una señal divina”, no deja de surgir en ellos, la interrogante: ¿Dios nos estará diciendo que vienen tiempos mejores? ¿Su sangre representa un cambio, o más muertes en nuestro país?

Ellos creen y aseguran que orarán porque este acontecimiento sólo sea el renacer de Venezuela.

“Estoy convencido: es su sangre y significa un cambio. Vamos a salir de esto Venezuela, vamos a tener un país mejor: el que tuvimos. Y voy a orar porque no sean más muertes las que vengan: no es así, porque Dios es perfecto y nos ama”, aseguró Lorena Campos.

Recuento

La misa de aquel 29 de enero en la iglesia San Juan de La Cruz, en el municipio Maturín, dejó al padre Enrique Fermín deslumbrado por lo que sus ojos veían: al abrir los copones para la comunión, una hostia mostraba una gota de sangre que luego de averiguaciones realizadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) arrojó tras la prueba de luminol, que era sangre humana y no estaba salpicada.

El párroco de la iglesia contó que ese no tenía cortadas, como para presumir la sangre era de él. Y explicó que no puede ser una mancha de la cocción, pues la hostia se prepara con agua hervida y no lleva sal ni levadura.

Ante este hecho, la diócesis de Maturín prepara una comunicación oficial a través de la vocería del obispo Enrique Pérez Lavado, quien será el encargado de llevar el caso a Roma para ser presentado ante la máxima autoridad religiosa.

Carlenis Avendaño
Por Carlenis Avendaño marzo 22, 2019 13:05