Lo que quedó del 2007

Radio Fe y Alegría Noticias
Por Radio Fe y Alegría Noticias junio 13, 2019 06:30

Foto: Archivo.

Ya han pasado 12 años de la Copa América que se realizó en Venezuela en el 2007.

Han sido 12 largos años desde la primera vez que se disputó en este país tropical, aunque en el pasado se habían jugado algunos encuentros en suelo venezolano, todos de la Vinotinto: en 1975 se disputaron dos partidos en el Estadio Olímpico de la UCV; en 1979 dos en el Estadio de Pueblo Nuevo; y en 1982 otros dos ante Uruguay y Chile en el Brígido Iriarte.

Venezuela, presidido en aquel momento por el fallecido presidente Hugo Chávez, mostró interés en organizar el torneo por primera vez, en una época donde el dinero no era problema para llevar a cabo la realización del torneo futbolístico más importante del continente americano.

Fue en septiembre de 2004 donde se conoció la resolución que fijaba a Venezuela como la sede de la edición número 42 del campeonato sudamericano, quedando en responsabilidad del entonces ministro de deporte, Aristóbulo Istúriz, aunque unos meses antes de arrancar el torneo fue Jorge Rodríguez, como presidente del Comité Organizador de la Copa América 2007, quien se hizo cargo.

Una inversión multimillonaria

En lo futbolístico, el torneo fue toda una fiesta para el país de tradición beisbolera. Además, se le dio una inyección de identificación y amor por la selección, la Vinotinto: hasta ese entonces, los fanáticos del balompié en el país eran seguidores de otras selecciones del continente y no tanto de la nacional. El equipo criollo alcanzó los cuartos de final por primera vez en sus doce participaciones en el torneo, demostrando en resultados el crecimiento y desarrollo futbolístico de la nación.

Sin embargo, finalizado el torneo el 15 de julio de 2007, con una final entre Argentina y Brasil en el Estadio “Pachencho” Romero de Maracaibo, que ganó la selección “canarinha”, se comenzó a reevaluar lo que había dejado la millonaria organización del evento.

En principio, se iba a desarrollar en ocho ciudades, estableciendo un nuevo record de escenarios albergues de Copa América que hasta ese entonces era de siete estadios máximo; a eso se sumó más tarde un nuevo proyecto en Lara con un estadio en la ciudad de Palavecino, Cabudare, incrementando a nueve las ciudades donde se vería acción del torneo.

Organizar la copa significaba una inversión de 40.000.000 de dólares, en principio que se invertiría en la mejoría de la infraestructura general de los estadios, aeropuertos y hotelería, quedando como proyecto la construcción de nuevas sedes en Maturín, Mérida y Lara; la demolición y reconstrucción de sedes en Barinas, Ciudad Guayana (Puerto Ordaz) y Puerto La Cruz; así como también la remodelación, ampliación y construcciones menores en Caracas, Maracaibo y San Cristóbal.

Finalmente, esta remodelación y construcción total de los escenarios incrementó los gastos previstos a 900.000.000 de dólares de inversión pública, en comparación con la edición anterior, en Perú, donde se gastó 13.200.000 dólares en la organización (aunque este país ya había organizado cinco ediciones previas, por lo que contaba con la infraestructura necesaria)

Esa inversión total del gobierno de Chávez representaba también la remodelación de los aeropuertos de las ciudades albergues, infraestructura hotelera, vialidad, transporte terrestre y remodelación de parques, plazas y sitios turísticos.

12 años de olvido

El recinto deportivo ubicado en la ciudad de Puerto La Cruz, casa del Deportivo Anzoátegui, fue uno de los pocos estadios que ya estaban construidos para la Copa América: su inauguración data de 1965, bajo el mandato de Raúl Leoni. Sin embargo, fue remodelado y ampliado para el evento futbolístico de 2007.

Este escenario fue la casa de la Vinotinto en varios partidos clasificatorios al mundial de Brasil 2014, aunque ya para las eliminatorias de 2018 se decidió escoger otras sedes alternas como Maturín, Barinas o Mérida, por las deplorables condiciones en la que se encontraba el estadio.

En el proyecto que incluía este estadio se tenía previsto realizar un edificio de ocho pisos por el lado de la tribuna principal y debajo de las gradas quedarían una serie de locales que servirían de tiendas o loncherías que iban a permitir ser autosustentable. Pero no se realizó en el momento y finalizada la Copa América 2007 esos proyectos quedaron en el olvido.

En la actualidad, uno de los principales problemas por los que atraviesa este estadio son los asientos despegados, bandas para subir las escaleras y la pantalla LED principal del estadio que está dañada, además del gramado que de a poco se ha sido manteniendo.

En 2016 el estado Monumental de Maturín fue criticado por las pésimas condiciones en las que se encontraba previo al partido entre Venezuela y Bolivia. Foto: Archivo.

Por su parte, el estadio Monumental de Maturín, el más grande de Venezuela y que tiene una capacidad de 52.000 espectadores, fue inaugurado para este torneo con una inversión de 140 mil millones de bolívares.

Este campo fue escenario de eventos sociales y musicales, como el concierto de Vicente Fernández, Franco de Vita, Ricardo Arjona o el grupo Aventura. Todo ello hasta 2013, cuando empezó la decadencia en la infraestructura del recinto deportivo. De hecho, en 2016 fue criticado por las condiciones en las que se encontraba previo al partido entre Venezuela y Bolivia, donde se evidenció el poco mantenimiento al terreno de juego e infraestructura del estadio.

Incluso el equipo que hace vida en el recinto deportivo, el Monagas, tuvo que jugar durante la temporada de 2015 en el Estadio Alexander “Comanche” Bottini, el cual tiene una capacidad de 8 mil personas, pues el Monumental no estaba en condiciones.

Tras la final de la Copa América de 2017, el “Pachencho” Romero entró en una fase de decadencia sin precedentes. Foto: Archivo.

El “Pachencho” Romero, sorpresivamente, fue el escenario de la gran final de la Copa América 2007, aunque años después Giancarlo Di Martino, exalcalde de Maracaibo, denunció que dirigentes de la Conmebol cobraron un millón de dólares para permitir que la capital de Zulia acogiera el último partido.

Este fue uno de los pocos recintos deportivos que solo tuvo que ser renovado para el torneo, puesto que su construcción data de la de década de los 60: allí se albergaron los Juegos Bolivarianos de 1970.

Terminada la Copa América, el mantenimiento del “Estadio Olímpico” de la ciudad de Maracaibo fue prácticamente inexistente, llegando en varias oportunidades a ser criticado por el deterioro de las infraestructuras, mantenimiento del gramado y administración de las instalaciones.

No fue sino hasta 10 años después de la Copa América que se comenzó con la remodelación de la casa del Zulia FC (anteriormente del Unión Atlético Maracaibo), gracias a la participación del equipo petrolero en Copa Libertadores, por exigencia de la Conmebol.

Cabe destacar que este estadio pasó a manos del estado, e incluso el actual dueño del club petrolero, César Farías, ha denunciado en el pasado que no se le permite al equipo invertir en el mantenimiento.

La resistencia de otros estadios

Hay otros estadios que fueron casa de la Copa América que en algún momento han sufrido decadencia en la administración, sea por infraestructura o gramado, entre otras cosas, pero que se han logrado mantener aptos a pesar de todos los problemas financieros.

Uno de los casos llamativos es el Estadio Metropolitano de Mérida, casa de algunos partidos de la Vinotinto en las eliminatorias rumbo al Mundial 2018. Este escenario, donde hace vida Estudiantes de Mérida, está en condiciones decentes, aunque el proyecto inicial de la construcción del recinto no fue cumplido a cabalidad, debido a la falta de techo en las cuatro tribunas, quedando el sector sur desprotegido.

Caso similar a Mérida es el Centro Total de Entretenimiento Cachamay, en el estado Bolívar, un recinto que en un principio contaría incluso con cines y bancos dentro de las instalaciones, pero que nunca se terminó finiquitando y ahora solo quedan espacios vacíos. No obstante, su estructura general se mantiene en buenas condiciones.

¿Volverá la Copa alguna vez?

Parece poco probable que en el futuro inmediato la Copa América vuelva a casa, especialmente por la crisis política y social que atraviesa el país, además de la “emergencia humanitaria” provocada en parte por la hiperinflación. Ser sede nuevamente representaría una inversión multimillonaria, como la que se realizó en el año 2007, que posiblemente la nación con las reservas petroleras más grandes del mundo en este momento no pueda pagar.

Luis Cambero

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Por Radio Fe y Alegría Noticias junio 13, 2019 06:30